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  • 22 Mar 2019
    Jorge Emmanuel Aviles Rosales. Coordinador adjunto del Capítulo de Rehabilitación Cardiaca SMC Las enfermedades cardiovasculares representan la causa principal de muerte tanto en nuestro país como a nivel mundial, no obstante la prevención primaria y secundaria han mostrado disminuir la mortalidad cardiovascular.  Esto resulta muy gratificante, sobre todo porque la disminución no es consecuencia de un único avance terapéutico, sino más bien de diversas mejoras en el tratamiento de las enfermedades cardiacas. Desde el año 2000 se han incluido recomendaciones en diversas guías de practica clínica para favorecer la inclusión de pacientes con enfermedades cardiovasculares en programas de rehabilitación cardiaca(RHC), ya que estos programas están diseñados para limitar los efectos deletéreos  fisiológicos y psicológicos de las enfermedades cardiacas; reducir el riesgo de reinfarto, controlar los síntomas, estabilizar o revertir el proceso de ateroesclerosis y mejorar estado vocacional y psicosocial de los pacientes a través de una estrategia multifactorial. Dichas recomendaciones están basadas en importantes estudios que han mostrado entre otros beneficios, la reducción de la mortalidad en diferentes escenarios de las cardiopatías. Como ejemplo podemos citar el estudio de Beatty et al, quien estudió a 43,319 pacientes llevados a angioplastía coronaria entre 2007 y 2011,  con una mediana de seguimiento de 6.1 años, encontrando que aquéllos pacientes que completaban un programa de rehabilitación tenían una disminución de la mortalidad de 33%, comparado con aquéllos que no ingresaron al programa. En otro escenario Goel et al, estudiaron 201 pacientes sometidos a cirugía combinada válvular cardíaca y de revascularización miocárdica en el que se presentaron 86 muertes durante un seguimiento medio de 6,8 años; la participación en RHC se asoció con una reducción significativa de la mortalidad (HR 0,48, p = 0,009), con una reducción absoluta del 14,5% en 10 años(número necesario a tratar = 7). En forma más reciente y para obtener un mayor nivel de evidencia, Kabboul et al, realizaron un metanálisis de ensayos controlados aleatorios, que evaluaban los componentes centrales de la RHC incluyendo el asesoramiento nutricional, la modificación de factores de riesgo, el manejo psicosocial, la educación del paciente y el entrenamiento físico. Se incluyeron 148 ensayos clinicos con 50,965 participantes, ratificando una disminución del 32% de mortalidad por todas las causas y 25% de mortalidad cardiovascular. Actualmente, pocos cardiólogos no indicarían estatinas, iECA o betabloqueador a pacientes con enfermedades cardiacas. Por lo que no se entiende la falta de indicación de RHC, aún cuando la evidencia muestra y ratifica los beneficios de la RHC en la reducción de mortalidad. La RHC es parte del tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, es indispensable su mayor referencia si queremos salvar vidas. REFERENCIAS  
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  • Jorge Emmanuel Aviles Rosales. Coordinador adjunto del Capítulo de Rehabilitación Cardiaca SMC Las enfermedades cardiovasculares representan la causa principal de muerte tanto en nuestro país como a nivel mundial, no obstante la prevención primaria y secundaria han mostrado disminuir la mortalidad cardiovascular.  Esto resulta muy gratificante, sobre todo porque la disminución no es consecuencia de un único avance terapéutico, sino más bien de diversas mejoras en el tratamiento de las enfermedades cardiacas. Desde el año 2000 se han incluido recomendaciones en diversas guías de practica clínica para favorecer la inclusión de pacientes con enfermedades cardiovasculares en programas de rehabilitación cardiaca(RHC), ya que estos programas están diseñados para limitar los efectos deletéreos  fisiológicos y psicológicos de las enfermedades cardiacas; reducir el riesgo de reinfarto, controlar los síntomas, estabilizar o revertir el proceso de ateroesclerosis y mejorar estado vocacional y psicosocial de los pacientes a través de una estrategia multifactorial. Dichas recomendaciones están basadas en importantes estudios que han mostrado entre otros beneficios, la reducción de la mortalidad en diferentes escenarios de las cardiopatías. Como ejemplo podemos citar el estudio de Beatty et al, quien estudió a 43,319 pacientes llevados a angioplastía coronaria entre 2007 y 2011,  con una mediana de seguimiento de 6.1 años, encontrando que aquéllos pacientes que completaban un programa de rehabilitación tenían una disminución de la mortalidad de 33%, comparado con aquéllos que no ingresaron al programa. En otro escenario Goel et al, estudiaron 201 pacientes sometidos a cirugía combinada válvular cardíaca y de revascularización miocárdica en el que se presentaron 86 muertes durante un seguimiento medio de 6,8 años; la participación en RHC se asoció con una reducción significativa de la mortalidad (HR 0,48, p = 0,009), con una reducción absoluta del 14,5% en 10 años(número necesario a tratar = 7). En forma más reciente y para obtener un mayor nivel de evidencia, Kabboul et al, realizaron un metanálisis de ensayos controlados aleatorios, que evaluaban los componentes centrales de la RHC incluyendo el asesoramiento nutricional, la modificación de factores de riesgo, el manejo psicosocial, la educación del paciente y el entrenamiento físico. Se incluyeron 148 ensayos clinicos con 50,965 participantes, ratificando una disminución del 32% de mortalidad por todas las causas y 25% de mortalidad cardiovascular. Actualmente, pocos cardiólogos no indicarían estatinas, iECA o betabloqueador a pacientes con enfermedades cardiacas. Por lo que no se entiende la falta de indicación de RHC, aún cuando la evidencia muestra y ratifica los beneficios de la RHC en la reducción de mortalidad. La RHC es parte del tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, es indispensable su mayor referencia si queremos salvar vidas. REFERENCIAS  
    Mar 22, 2019 1168